Como el porteo nos salvo la vida

Por Diana Oliver (Marujismo) y Adrián Cordellat (Un papá en prácticas)

Nuestra historia de porteo

Agosto de 2013. A dos meses de ser padres ya teníamos el “ajuar del bebé” preparado. Un cochecito estupendo, moderno, bonito y caro. Muy caro. La habitación con su cómoda y su cambiador, su cuna y sus peluches. La mini cuna pegada a nuestra cama. Y ropa. Mucha ropa. Eso sí. Ropa para bebés de un mes en adelante porque, como nos “asesoraron” las abuelas, “enseguida se les queda pequeña”. Fail. Por supuesto también teníamos una mochila. Regalazo que le pedimos a los tíos. Una Stokke Mycarrier roja de la que estábamos absolutamente enamorados. Fail.

Y entonces llegó ella, un torbellino de energía que puso nuestra vida del revés y nos hizo darnos cuenta bien pronto de que todo aquello que habíamos comprado no nos iba a servir para absolutamente nada. A las dos semanas ya nos dimos cuenta de que la minicuna se iba a convertir en un nuevo objeto de decoración para nuestra habitación: el perchero. Para entonces, casi sin darnos cuenta, ya habíamos descubierto el colecho (¡bendito colecho!). Vendimos la mini cuna y poco después la cuna acabó en el trastero. No corrió mejor suerte nuestro cochecito que pasó por casa sin pena ni gloria. Lo usamos exactamente tres veces ante el enfado monumental de Mara(moto) cada vez que intentábamos pasear con él. Ni con capazo. Ni con silla. El carro era non grato para nuestra bebé. ¡Menudo armatoste!

El día a día con Mara, una bebé de alta demanda que reclama contacto físico permanente, nos puso en el camino del porteo. Tenerla pegada al cuerpo era la única forma de calmarla, así que empezamos a buscar alternativas algo más ligeras a la mochila que ya teníamos a través de Internet y de conocidos. Fue así como de repente las empresas de mensajería comenzaron a llamar a nuestra puerta con productos de porteo: un fular elástico, dos bandoleras y dos mochilas ergonómicas.

porteo-fular-elastico

Nosotros, que habíamos pedido la mochila Stokke simple y llanamente porque nos gustó el diseño  sin pararnos a pensar en nada más, nos dimos cuenta pronto de la metedura de pata: está a medio camino entre ergonómica y no ergonómica. Pese a que no es una “colgona” al uso porque respeta la posición de la cadera, al ser tan preformada, no da un buen soporte a la espalda del bebé. Así llegamos al fular elástico de Boba. Nuestra salvación. Mara no quería estar tumbada en ningún sitio y la hamaca cantarina le resultaba una tortura. ¿Dónde iba a estar mejor que en los brazos de sus papás? Así que fular arriba, fular abajo, éste se convirtió en una prenda más de nuestro vestuario diario. Podemos decir que, incluso, se transformó en un miembro más de nuestro cuerpo. Debemos reconocer, en honor a la verdad, que al principio nos costó acostumbrarnos al anudado (no sabemos quien de los dos es más torpe ante todo lo que tenga que ver con las “manualidades”) pero encontramos un sinfín de vídeos que nos ayudaron a entender mejor cómo hacerlo. Y conseguimos sobrevivir.

porteo-kantan-net-plusPronto llegaron a nuestras vidas la bandolera de anillas Neobulle-Julie y la mochila Boba 3G Tweet, con la que más cómodos nos hemos sentido (sobre todo el papá en prácticas, que nunca terminó de “hacerse” al fular). Con ella hemos hecho infinidad de kilómetros en forma de paseos y excursiones, hemos cocinado, limpiado, hecho la compra y también ¡bailado! Todo es posible con una mochila portabebés en tu vida. Más aún si tienes un bebé de alta demanda de manual. Nuestras últimas incorporaciones han sido este verano el Kantan Net Plus que siempre llevamos a mano y una mochila portabebés Tula Toddler (mochila adaptada para portear a niños más mayores). El Kantan es ideal para cuando los peques comienzan a querer estar más en el suelo que porteados: no ocupa espacio, no da calor y es fácil y rápido de poner y quitar. Aún hoy nos seguimos preguntando a menudo qué hubiera sido de nosotros sin el porteo.

Por qué amamos el porteo

Ser padres no es fácil. Con un bebé de alta demanda nos arriesgamos a decir que es aún más difícil por el alto nivel de exigencia que impone el pequeño, por su necesidad imperiosa de contacto físico para estar calmado, por el estrés que le supone separarse de sus padres, aunque ambos estén en la misma habitación. El porteo, como hemos comentado con anterioridad, ha sido nuestra salvación, esa tabla de madera que aparece flotando por el mar cuando el náufrago ya no sabe a qué agarrarse para mantenerse a flote.

porteo-en-familiaPortear nos ha permitido vivir, salir de casa, viajar, realizar actividades domésticas… Todo aquello que nos hubiese sido imposible con una bebé que detesta el carro, la hamaca y cualquier otro instrumento del diablo que le obligue a estar atada con un cinturón y sin poder moverse. Y la entendemos. A nadie le gusta estar atado. En ningún sitio se está mejor que bien pegadita a papá o a mamá, sintiendo su calor, su respiración, el ritmo de su corazón. El porteo es un relajante infalible.

A nosotros, como papás, portear nos ha brindado imágenes y momentos para el recuerdo, una relación mucho más especial con nuestra peque, más cercana, de mucho contacto físico. Amamos el porteo porque ha sido fundamental en nuestra ma-paternidad, pero sobre todo porque nos ha permitido sentir a Mara siempre cerca, verla dormirse mientras caminábamos, oírla suspirar de bienestar, saciar todas sus demandas que, si nos paramos a pensarlo, se resumían en una sola: Apego.

5 razones para portearporteo-boba-air

Seguro que hay muchas más razones para animar a unos padres a portear pero estas son las que consideramos fundamentales:

1. Por amor. La etapa de “bebé” de nuestros hijos es muy corta (pese a que las innumerables noches sin dormir nos hagan pensar lo contrario) y poder disfrutar de su olor, de sus suspiros, de abrazarlos… es absolutamente maravilloso. Portearlos nos permite tenerlos cerca, crecer con ellos. Sin duda, portear es amor.

2. Por comodidad. Hacer la cena, poner la mesa, recoger… Las tareas domésticas (siempre con cabeza) se convierten en algo mucho más sencillo y rápido con nuestro bebé porteado. Sin la mochila o el fular no sé muy bien cómo lo hubiéramos hecho. Además, a la hora de salir a la calle no ir cargados con mil cosas era importante para nosotros. Optamos por ser prácticos: mochila de porteo y mochila con pañales, toallitas, muda y poco más. El porteo nos permite tener las manos libres y poder manejarnos con soltura tanto en la calle como en casa. ¡Viva la vida práctica!

3. Por la lactancia. Portear es una forma maravillosa de que el bebé tenga siempre disponible su alimento y su consuelo. Mara era (y es) una niña pegada a una teta por lo que sin la mochila, la bandolera o el fular todo hubiera sido no sabemos si más complicado pero si mucho más lento.

4. Por economía. Sumando el coste de todos los elementos de porteo que tenemos en casa no llegamos ni por asomo a la mitad de lo que costó en su día el cochecito que compramos (regalo de los abuelos paternos). Sin duda, el porteo es una opción mucho más económica.

5. Por el medio ambiente. Estamos seguros de que fabricar una mochila de porteo, un fular o una bandolera es muchísimo menos contaminante que un cochecito de paseo, al igual que su reciclaje.

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Si aún no porteáis, os animamos a que probéis. Y si ya lo hacéis seguro que entendéis perfectamente de lo que hablamos.

Soy Laura, psicóloga y asesora e instructora de porteo ergonómico, al frente de Pajarito Pinzón desde 2013. Mi objetivo es dar a conocer al máximo todos los beneficios que el porteo nos puede dar tanto a los adultos y a los bebés y ayudar a las familias a encontrar el portabebés que mejor se adapte a sus necesidades.

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3 Comments
  1. Hola Rocío, yo creo que depende mucho del bebé y de las necesidades de cada familia. Pero siempre partiendo de la base de que el porteo en sí no “acostumbra” a los bebés a los brazos y al contacto físico, es algo que necesitan. Lo bueno del porteo es que ayuda a establecer un vínculo de apego más seguro (y de paso, sin destrozarnos la espalda y los brazos), es decir, ayuda a que tu bebé sienta que pase lo que pase estás ahí y esto le ayudará a sentirse más seguro en otras situaciones a lo largo de su vida conforme este vínculo se vaya haciendo más firme. Muchos padres y madres que portean también practican colecho, no porque una cosa les obligue a lo otro, si no porque toman esa decisión en base a sus necesidades como familia (lo que no quiere decir que sea lo mejor para tu caso y el de tu bebé, eso será algo que tú tienes que valorar).
    Si te animas con el porteo y necesitas ayuda en la elección de tu portabebé, te puedo ayudar.
    Un abrazo

    • ro
    • 4 febrero, 2016

    Hola me gusta mucho la idea del porteo y lo quiero empezar a practicar, pero no me gusta la idea del colecho. Mi pregunta es si al estar durante el dia con el bebe pegado a mi, a la noche se quedara en su cuna?

    • Laura-Pajarito Pinzón
    • 23 octubre, 2015

    Mil gracias a los dos por hacernos partícipes de vuestra historia, es un placer conocer como las familias disfrutan del porteo! Un abrazo fuerte familia!

 

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